Especial para EL PILON: Luis Eduardo Barreto Muegues
Allí en medio de la planicie de San Genaro, en el Resguardo Sokorpa, uno de los asentamientos Yukpas donde el sol se asoma de vez en cuando y la brisa fría crucifica los rostros que matizan la piel del indio, en un costado de la espléndida sabana, dos perros retozan con dos micos, y en el anca de un burro, viaja, tal vez, el hombre más viejo del mundo.
Se trata de Iviri, un hombrecillo ataviado con manta indígena, la que han usado los ancestros yukos desde que el colono los sembró en las estribaciones de Perijá. Él, desfila bajo la mirada orgullosa de sus congéneres y de sus ascendientes quienes le veneran como el más viejo de la tribu.






