Rememorando la entrada triunfal de Jesús a Jerusalén, quien en medio de la multitud fue aclamado como Hijo de Dios, fieles católicos conmemoraron el Domingo de Ramos. Con ramas de olivo, espigas, hojas de palma o pequeñas cruces hechas con palma tejida, las personas acudieron con fe y devoción a esta práctica tradicional que da inicio solemne a la Semana Mayor.
Los párrocos vestidos con atuendos rojos representaron la Pasión del Señor (puesto que este color simboliza la sangre), recordando que “Jesús entró a Jerusalén como un rey mesiánico, humilde, pacífico, en actitud de servicio y no de poder. Él es el siervo de Dios que camina con voluntad firme hacia la ciudad donde sus adversarios acabarán con su vida”.
En las homilías realizadas en las diferentes parroquias de Valledupar, los presbíteros reflexionaron acerca de que “Jesús nos invita a cargar con amor la cruz presente en nuestra vida, optando por la justicia y la verdad, alejándonos de todo lo que nos esclaviza: corrupción, violencia, sexo, discriminación, divorcio, aborto, entre otros aspectos”.






