Una romería de personalidades reconocidas de Valledupar, gente del común y amigos de todas las condiciones socieconómicas asistieron a la funeraria donde permaneció en velación el féretro con los restos del escultor y pintor Germán Piedrahita Rojas. Ya en horas de la tarde, fue conducido hasta las instalaciones de la Casa de la Cultura de Valledupar, donde estuvo en cámara ardiente durante una hora y posteriormente llevado a los oficios religiosos en la Iglesia La Concepción en la Plaza Alfonso López, antes de que su cuerpo fuera llevado al cementerio Jardines del Eccehomo, donde familiares, colegas y amigos le dieron el último adiós.
Imborrables son las huellas que dejó el gran maestro en la memoria de las personas que conocieron su vida y su trayectoria en los diferentes campos de la cultura, un hombre de muchos amigos, servicial y humilde que de cierta manera forjó los caminos de lucha para demostrar en esta sociedad que mediante la cultura se podría hacer cosas grandes.
SE FUE EL PADRE






