Las vacaciones son el momento ideal para que los niños disfruten de diferentes actividades al aire libre: playa, piscina, montañas y parques, y son estos los momentos en los que hay que tener mayor cuidado con su hidratación.
En los pequeños no debe recaer esta importante tarea, pues están entretenidos y no sentirán sed hasta que esté comenzado la deshidratación; es por esto que es importante aumentar la cantidad y la frecuencia de ingestión de líquidos debido a las altas temperaturas que aumentan la traspiración.
Nuestro cuerpo requiere que le aportemos la cantidad de agua que pierde en cada una de las actividades realizadas, a través de la respiración, sudoración y evacuaciones. Por este motivo se recomienda que un niño de 2 a 3 años de edad consuma 1.3 litros al día y uno de 4 a 8 años 1.6 litros.






