“Las noches iluminadas me recuerdan el Edén, por todas partes prendidas estrellitas ya se ven”, Adolfo Echeverría.
En Valledupar por tradición, el 8 de diciembre las terrazas son engalanadas con estrellas multicolores cubiertas por papel celofán. Los niños salen en la madrugada a la calle para prender ‘las velitas´, mientras que la brisa de los árboles, la música y el baile complementan la magia de esta popular celebración que se vive de forma única en el país.
“Que linda la fiesta es en un 8 de diciembre. Al sonar del traqui traque que sabroso amanecer. Con ese ambiente prendido me dan ganas de beber”.
Para revivir la tradición de las fiestas, El Pilón salió a las calles en busca de las microempresas tradicionales de faroles, para revivir la magia que guarda ese día.






