El pasado jueves 4 de diciembre a las 11:00 de la mañana, una persona de aproximadamente 1,60 de estatura, de piel blanca y voz ronca, se acercó a la parcela número 43 restituida a un campesino que fue desplazado por los paramilitares en 1997.
De acuerdo a lo narrado por la víctima “Mi yerna estaba en la casa cuando apareció un hombre con las especificaciones dadas y con una calavera y un arma, ella se encerró en la casa y nos llamó, pero cuando quisimos llegar ya no había nadie, de inmediato llamé a Miguel Antonio Ricardo Serna que es el líder de las víctimas de El Toco”.
Ricardo Serna expresó que cuando a él lo llamaron, procedió a comunicarse con la Unidad de Restitución y a la Fuerza Pública quien hizo presencia a las 6:00 de la tarde en el municipio de San Diego.
“Ellos se quedaron en el lugar hasta las nueve de la noche, pero ayer no había llegado nadie a dar la cara para proteger a esta familia, que tomó la decisión de desplazarse a la cabecera municipal de Codazzi”, explicó el líder.
La víctima de lo sucedido en la parcela 43 de El Toco, dijo que en este momento están en una situación difícil y de zozobra “yo no he recibido ninguna amenaza ni nada por el estilo, hay vecinos que me dicen que sí han visto que llega gente buscándome pero uno no sabe si le van a hacer daño a uno o no; el próximo 11 de diciembre voy a cumplir cinco meses de estar en esta parcela y había estado todo tranquilo hasta el jueves que pasó eso, ahora nos toca tener más cuidado”.
Este hombre, a quien no se revela la identidad para proteger su integridad y la de su familia, afirmó que teme por su vida “tenemos que ver qué vamos a hacer, esperamos que hagan algo para que nos garanticen la seguridad a todos los miembros de esta familia porque uno como restituido no sabe qué estén pensando los opositores, qué ideas tengan ellos, puede que no tengan nada en contra de uno si no del proceso como tal, pero igual hay que tener mucha cautela”.
Uno de los puntos que se debe garantizar a las víctimas es el hecho de no repetición, no obstante la cabeza de esta familia restituida aseguró que ahora está pensando en abandonar el predio por cuestiones de seguridad. “El señor Miguel Ricardo Serna me dijo que lo mejor era que por ahora saliéramos de ahí por cuestiones de seguridad porque imagínese uno durmiendo y que de noche llegue alguien a querer hacernos daño, eso es muy peligroso porque nosotros estamos solos ahí”, comentó.
Se prenden las alarmas






