Luego de la liberación del general Rubén Darío Alzate, los negociadores de paz regresaron ayer a La Habana, Cuba, para evaluar el proceso y ver la continuidad después de la suspensión que se ocasionó por el plagio del uniformado del Ejército.
“Ellos viajan un poco a evaluar dónde está el proceso, para dónde vamos y hacer una evaluación fría, objetiva del proceso, para ver cómo podemos continuar; salen esta tarde y mañana tienen la primera reunión”, afirmó el presidente Juan Manuel Santos Calderón en su programa semanal Agenda Colombia.
Santos condicionó el regreso de los negociadores a Cuba a la liberación del general y sus acompañantes, así como de los soldados César Rivera y Jonathan Díaz, apresados en Arauca, el 9 de noviembre y liberados el día 25.
Sin embargo, luego de las declaraciones de Santos y De la Calle, es posible decir que las negociaciones no se retomarán de inmediato, si no que tomará su tiempo, así que el punto de las víctimas, que era el siguiente a tratar teniendo en cuenta la agenda, tendrá que esperar.
Según dijo De la Calle, el propósito de este primer contacto con las Farc tras el episodio del secuestro que generó la más grave crisis del proceso de paz en sus dos años de existencia, es hacer “una evaluación relacionada con los hechos recientes y que conoce la opinión pública”.
Santos señaló además que por estas fechas, Cuba será sede de varias reuniones de carácter internacional lo que dificulta la organización logística de un nuevo ciclo de reuniones en los primeros días de diciembre.
En Valledupar opinaron
En Valledupar, el personero de este municipio y presidente de la Federación Nacional de Personeros, Alfonso Campo Martínez, expresó que respaldan el hecho que haya una voluntad inmediata de reanudar los diálogos entre el Gobierno Nacional y las Farc “pero queremos dejar en claro que como defensores de Derechos Humanos y como amigos del proceso de paz exigimos y le pedimos a las Farc generar mucha más confianza dentro de la opinión pública para que los diálogos no se vean interrumpidos por situaciones que alteran el orden público como es el afectar la institucionalidad del país al hacer atentados, al violentar a la sociedad civil, les pedimos que no haya más secuestros en Colombia, que realmente haya una voluntad de paz”.
Por su parte José Luis Peralta, líder de víctimas de La Mina de Iracal y miembro de la Mesa Departamental de Víctimas, expresó que toda víctima lo que más anhela es no volver a repetir esos momentos de angustia y que cualquier intento que se haga para alcanzar el fin del conflicto será bien visto por esta comunidad.
“Nosotros como víctimas siempre estábamos angustiados porque fueran a romper los diálogos o lo que fuera a pasar allá, parte de la población urbana no sabe lo que uno vivió, que nos tocó salir corriendo con nuestras familias porque nos iban a matar, que sabemos lo cruel y lo duro que es eso, para nosotros es algo bueno que se reanuden los diálogos porque eso sería un paso para alcanzar la paz”, explicó.
Entre tanto Mara Nieto, miembro de la Mesa Municipal de Víctimas y del Comité de Justicia y Paz del Cesar, hizo énfasis en que el Cesar es el quinto departamento con más población víctima del conflicto y aseveró “necesitamos que las Farc nos escuche a las víctimas del Cesar porque somos parte de la construcción de la paz y no se puede hacer paz sin estar los actores completos en la mesa; ahí está el Gobierno, las Farc, cooperación internacional como garante y han ido algunas víctimas, pero teniendo en cuenta la cantidad que hay en el Cesar es fundamental que haya una participación especial de nosotras de las mujeres, a mí me gustaría mirarlos a los ojos y decirles qué tan comprometidos están con la paz y qué quieren ellos que sus hijos recuerden de ese proceso, si una reconciliación efectiva o simplemente un intento más de paz, o un fracaso”.
Santos suspendió el pasado 17 de noviembre los diálogos de paz del Gobierno y las Farc. Esto se dio un día antes de la fecha prevista para el inicio del ciclo 31 de las negociaciones, en las que se trataría el tema de víctimas, siendo este el cuarto de los cinco puntos de la agenda para poner fin al conflicto armado en territorio colombiano.






