Durante 31 años, los esposos Berenice Flórez de Daza y Pedro Ángel Daza Mendoza, se dieron a la tarea de imprimirle disciplina y calidad a la educación del Cesar.
La historia comenzó a cultivarse después de imaginar cómo sería el norte y destino de un estudiante, así lo recuerda Pedro Ángel, cuando describe el porqué se decidió por Gimnasio del Norte, nombre con el que bautizaron a la institución educativa fundado para instruir a 269 alumnos, en primer lugar.
Con el pasar de los años, el claustro estudiantil se llenó de estándares de calidad, a tal punto que recibió la validación por parte del Bureau Veritas International, líder mundial en evaluación de la conformidad y certificación en el Sistema de Gestión de Calidad bajo la norma ISO 9001- 2000.






