El río Guatapurí es fuente de vida para la comunidad Vallenata, se ha convertido en inspiración para compositores y es sinónimo de deidad para comunidades indígenas. Sin embargo, este afluente que es insigne para los oriundos de la capital del Cesar y que es reconocido a nivel nacional e internacional, está en peligro y en el sonar de su corriente, parece que clamara por ayuda.
Este río enmarca una tradición en la ciudad de los Santos Reyes del Valle de Upar, que fue plasmada en las letras del inmortal Fredy Molina, quien describió este paraíso como un amor sensible.
“Es un río que nace en la nevada, que en todo el Cesar fuerte se siente, pero mi gran pasión la iguala el ímpetu de su torrente. Cuando el Guatapurí se crece, al sentir mi pasión se calma”, reza un fragmento de la canción de Molina.






