Los reglazos, los cocotazos, los jalones de oreja, entre otras estrategias de castigo físico a los que los profesores antiguos acudían para disciplinar a los alumnos más desordenados del aula, quedaron rezagados con la puesta en marcha de Ley 1098 de Infancia y Adolescencia, que protege al menor de todo tipo de maltrato por parte de los adultos en todos los estamentos de la sociedad.
La semana anterior en Valledupar se conoció de un caso de maltrato en las aulas, donde un profesor ‘salido de casillas’ golpeó a una de sus estudiantes, que según él, lo estaba fastidiando. Sin embargo, aunque la noticia trascendió a los medios de comunicación, los padres de la menor no entablaron denuncia formal ante las autoridades.
Los nuevos cánones indican que el maestro debe imponer su autoridad, y que se debe conservar el respeto mutuo y el diálogo como sólidas bases para mejorar las relaciones entre alumnos y docentes.
“El docente debe tener la autoridad para llamar la atención y guiar a sus alumnos. Sin embargo, hay casos en que se le dificulta por la cantidad de estudiantes que hay en el aula”, dijo el profesor Antonio Villamizar, quien recomendó a los maestros dictar las clases de pie y en voz alta: “si el docente está sentado y además tiene problemas de voz, esto no le permite dar las orientaciones para que los alumnos entiendan y atiendan los procesos a los que se está refiriendo. También les recomiendo tener mucha paciencia”, dijo Villamizar.
La Secretaría de Educación Departamental ha hecho un llamado a los padres de familia para que no descarguen toda la responsabilidad de la formación de sus hijos a los maestros, sino que contribuyan desde el hogar con la enseñanza de valores y normas de comportamiento.
“Si el muchacho no respeta a sus padres, llega con las mismas mañas al aula, y el profesor a veces, no tiene las posibilidades para decirle al alumno que debe respetar; una cosa es que no respete a sus padres, pero en el aula hay una persona que es el maestro, que debe orientarlo y reprenderlo, pero no con castigo físico”, sostuvo Villamizar.
El profesor de la institución educativa Loperena Garupal, Javier Gómez, advierte que los casos de conflictos con los estudiantes se presentan por el alto grado de estrés y la presión que manejan los docentes: “Los maestros no están teniendo suficiente tiempo para el esparcimiento y para poder discernir mejor su comportamiento con los estudiantes. Nuestros muchachos están manejando unos niveles culturales complicados, agresivos y violentos, y a veces a los profesores les ha tocado responder igual, aunque esto es una gran equivocación”.
Los docentes opinan
EL PILÓN hizo un sondeo entre los docentes para conocer su opinión sobre el manejo de la disciplina al interior de las aulas.
Edgar Zúñiga
“Estableciendo convenios entre docentes y estudiantes, en esa medida se mejora la disciplina y se puede mejorar el proceso formativo”.






