La disputa por conseguir territorios ricos en carbón causó, de manera indiscriminada, el despojo de tierras, creación de pueblos fantasmas y la muerte de muchas personas. Todo esto por multinacionales explotadoras del mineral en el Cesar. En esta nueva historia, dos pueblos piden justicia y retorno a lo suyo, mientras el Estado sigue invisible.
El primero es El Padro, 48 familias que fueron beneficiadas con la adjudicación del predio, ubicado en medio de la concesión minera que opera la empresa Prodeco, filial de la multinacional Glencore Xstrata, en el municipio de La Jagua de Ibirico, están acosados por la pobreza y sin obtener mayores resultados en los estrados judiciales. Hace 30 meses la justicia colombiana ordenó al Incoder restituir el derecho de posesión de esas familias, pero hasta el momento no se ha logrado materializar esa decisión judicial, según resalta el portal Verdadabierta.com.






