Parte del sector comercial de Valledupar tiene razón para celebrar. La extensión de horarios comerciales durante el Mundial de Fútbol, formalizada mediante el Decreto 0508 del 12 de junio de 2026, es una medida que el comercio venía pidiendo con argumentos, con cifras y con ejemplos concretos, Los gremios lo planteamos, lo sustentamos, lo insistimos y, cuando finalmente llegó (por otros medios, hay que reconocerlo), bienvenida sea, aunque llegó incompleta.
La medida beneficia a bares, discotecas, restaurantes y establecimientos de entretenimiento nocturno. Bien por ellos. Merecido. Pero en esa lista hay una ausencia que no podemos pasar por alto: las tiendas de barrio. Esos negocios que no tienen letrero luminoso ni fachada imponente, pero que mueven cerca del 60 por ciento del comercio de bebidas en la ciudad y sostienen la economía de miles de familias vallenatas que viven del mostrador.
Cuando se conoció el decreto, desde el comercio organizado se solicitó que la extensión cobijara también a ese sector. La solicitud tiene respaldo técnico, tiene sentido económico y tiene justicia social. Las tiendas de barrio no son un actor menor de la economía local, son su columna vertebral popular.






