El proyecto de construir una sede propia para la Clínica Valledupar surgió por allá en 1981 por una pugna entre algunos de sus socios, lo que llevó a los socios implicados en dicha rivalidad, a comprar, con otros profesionales de la salud, la edificación donde en 1976 la Clínica Valledupar comenzó a funcionar en condición de inquilinato. El objetivo de los socios disidentes fue crear la Clínica del Cesar lo más pronto posible, cuya demora dependía de la tramitación respectiva y de laudo judicial.
En aquel tiempo, me estaba especializando en Cirugía General, y por ser uno de los socios de la Clínica Valledupar tuve que aportar capital para la compra del terreno donde se construyó la clínica. Además, deber pagar la cuota para el diseño arquitectónico. Para mí fue difícil, ya que me tocó disminuir el gasto de mi sustento personal y familiar.
Algunos socios pretendieron construir sus consultorios privados dentro de la nueva sede de la Sociedad Clínica Valledupar Ltda. −como propiedad personal−, a lo cual me opuse rotundamente, porque sería una ventaja que, tarde o temprano, generaría conflictos, especialmente entre los socios con las mismas especialidades. En una asamblea general de accionistas se desaprobó la construcción de consultorios personales en la nueva sede.






