*María Auxiliadora Chaparro, de 40 años, se despierta con el cantar de los gallos, se alista, se persigna y con la puesta de sol comienza, cada domingo, un largo y ansioso recorrido con destino al punto más alto de Valledupar.
Camino que transita a pie, junto con otras señoras de su edad, quienes le hacen compañía en los más de dos kilómetros de distancia de la vía que de la urbe de esta ciudad comunica con el llamado ‘Cerro de las Antenas’.
En su trote, que de por sí es pasivo y reanimado por sus amigas de viaje, solo lleva en su mente una sola cosa: ver frente a frente al santo de su devoción… Santo Ecce Homo, sin embargo para lograr al menos verlo a escasos 10 metros de distancia, debe pasar por una que otra situación dificultosa.






