La brisa de Valledupar, abraza a todo aquel que se deja envolver por la naturaleza, hay rincones que guardan historias fascinantes, árboles, y pájaros que desde el amanecer cantan en toda la región.
Hugo Alfonso Mejía Díaz, no es la excepción;un hombre de 63 años que ha trabajado como zapatero en la carrera octava desde hace 34 años,oriundo de Plato, Magdalena. En su adolescencia se dejó llevar por los caminos de la música donde permaneció por 14 años; “es un arte hermoso, pero en esa trayectoria musical aprendí de droga y vicios”.
Cumplidos sus 26 años, conoció una joven que en la actualidad es su esposa, “me la llevé a vivir cuando tenía 15 años; pero seguí en la música y tocaba en un Bar que se llamaba American Bar en Plato, mi vida era mediocre porque vivía metido en la droga”, recuerda.






