Ante la destrucción de los ecosistemas por la actividad del carbón en el corregimiento de El Hatillo, jurisdicción de El Paso, Cesar, sus habitantes se han visto obligados a cambiar su actividad de la agricultura, con la esperanza de encontrar trabajo en esas empresas mineras, pero solo les han quedado el anhelo y la destrucción ambiental y social de su pueblo.
En la reciente investigación hecha por la coordinadora Reclame Cesar, Maryis del Rosario Pacheco y el director Instituto Ecojugando, José Luis Ropero de la Hoz, se determinó que los habitantes de El Hatillo viven en medio de la contaminación ambiental, debido al polvillo que se genera por la explotación de carbón y que es levantado por el tránsito de los grandes vehículos, conocidos como ‘guacos’.
A esto se suma otra contaminación y es la generada en la planta de etanol, localizada a escasos cinco kilómetros del corregimiento que, según la comunidad denunciante, no tiene planta de tratamiento para las aguas residuales del proceso de fermentación de la palma; por lo que, como consecuencia de esto, los gases tóxicos y los fétidos olores, están enfermando a los pobladores de El Hatillo, en especial a la población infantil y a los ancianos.






