Sin importar cómo y de qué manera lo podían hacer ellos se arriesgaron a cantar, bailar y dramatizar épocas referentes a la navidad, donde la alegría de la paz deslumbra y la armonía permanece en familia.
Los niños asistentes al Centro de rehabilitación y atención especializada, Arsas, dieron un claro ejemplo de fe, de ternura, disciplina y motivación.
La discapacidad quedó a un lado, las dificultades de hiperactividad, movilidad y destrezas eran casi ‘ciegas’, sus talentos fueron los más importantes, más aún cuando sus padres estaban presentes para ver la capacidad que guardaban muy en el fondo sus ‘retoños’.
Todos hicieron parte del coro navideño, vestidos con atuendos especiales para la fecha hicieron vibrar a más de uno del público presente. Después el turno fue para sus madres, quienes bailaron y dieron claro ejemplo de alegría y de lucha, aquella que en algunas inició desde sus partos y otras meses después de ello.






