El señalamiento hecho por organizaciones medioambientales como Urgewald y por la asociación de derechos humanos Power Shift, sobre la posible relación entre los paramilitares colombianos y las empresas mineras Prodeco y Drummond, fue desmentido por la multinacional Drummond con asiento en el Departamento del Cesar.
La minera estadounidense negó que haya colaborado con grupos al margen de la ley entre 1996 y 2006 en el Cesar, tal como denunció el informe “El lado oscuro del carbón” presentado en Berlín.






