El Banco de Alimentos de Valledupar hizo un primer corte de cuentas tras el fin de semana de recolección de ayudas para los damnificados por las inundaciones en Córdoba y La Guajira: tres toneladas de aportes y cerca de ocho millones de pesos en donaciones en efectivo, pero aún falta mucho para llegar a la meta de 30 toneladas.
“Recogimos dos toneladas de alimentos y una tonelada de no alimentos. ¿Qué hay en esos no alimentos? Hay ropa, elementos de aseo y pañales. Recogimos en total tres toneladas”, explicó a EL PILÓN Alfonso Calderón, subdirector del Banco de Alimentos de Valledupar, al entregar el balance de la primera jornada conjunta con la Alcaldía.
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Según Calderón, desde el viernes se han recibido, además, “alrededor de unos 9 millones de pesos en donaciones en efectivo”, recursos que permiten comprar mercados y elementos puntuales en las zonas afectadas.
Aunque las cifras muestran una respuesta generosa de la ciudadanía, el reto es mayor: “La meta tiene que ser mucho más, por lo menos 30 toneladas necesitamos, porque hay que distribuirlas entre La Guajira, que Riohacha también está inundada, y también la gente de Córdoba”, advirtió el subdirector, recordando que la emergencia golpea a miles de familias en ambos departamentos.
Donaciones en consignación: cuentas siguen abiertas
Calderón enfatizó que, tras este primer fin de semana, la prioridad es mantener y fortalecer las donaciones en dinero a través de la cuenta habilitada para la campaña.
Las consignaciones y transferencias se reciben en la cuenta de ahorros Bancolombia No. 523-000003-82, a nombre del Secretariado de Pastoral Social de Valledupar, que sigue activa para quienes deseen aportar desde Valledupar o cualquier lugar del país.
“Seguimos recibiendo donaciones en las parroquias, seguimos recibiendo donaciones en el Banco de Alimentos; las cuentas siguen habilitadas porque la meta tiene que ser mucho más”, insistió.
El Banco de Alimentos recordó que las donaciones en dinero permiten responder en tiempo real a las necesidades de Córdoba y de La Guajira, complementando las ayudas que ya están llegando a través de otras entidades.
Una ayuda que se dosifica en dos etapas
El subdirector explicó que la entrega de ayudas se hará de manera escalonada para acompañar tanto la fase de emergencia inmediata como el retorno de las familias a sus viviendas.
“Vamos a estar esta semana y también la otra recogiendo. Porque hay una segunda etapa de todo este tema: listo, ahora el agua baja y las familias van a reingresar otra vez a sus hogares, pero imagínate, todo mojado… todavía necesitamos seguir ayudándolos”, señaló.
Por eso, añadió, “vamos a dosificar los esfuerzos, no mandar todo ya, sino, con el favor de Dios, el viernes mandar una parte y seguir recolectando el otro domingo, que creo que es como el más fuerte en las parroquias, para llevar la semana de más arriba”.
El llamado es a que las consignaciones no se detengan, de modo que el Banco de Alimentos cuente con recursos para sostener el apoyo durante varias semanas, mientras las comunidades de Córdoba y La Guajira se rehacen de los daños causados por las lluvias.
Cómo garantizan que las ayudas lleguen a quienes más lo necesitan
Calderón también explicó el esquema de control que aplican para asegurar que los apoyos lleguen efectivamente a las familias más vulnerables y evitar la duplicidad de entregas. “Las parroquias son nuestra red número uno de aliados para llegar a esas familias necesitadas”, dijo, al detallar que, junto a sacerdotes y miembros de las comunidades, conforman comités de pastoral social parroquial que identifican, visitan y caracterizan a las familias antes de entregar las ayudas.
“Hay otras fundaciones que también están vinculadas a la Pastoral Social, pero con ellas hacemos un proceso: ellos nos hacen la solicitud, nos muestran la población con la que están trabajando, nosotros vamos, la visitamos, miramos el trabajo que ellas hacen, si hay algún reconocimiento por parte de la comunidad”, agregó.
Además de una supervisión anual, el Banco realiza visitas sorpresa durante las entregas: “Nosotros vamos, no les avisamos y simplemente acompañamos esa labor de entrega. Tenemos esos dos niveles de supervisión para garantizar que las ayudas lleguen a donde tienen que llegar”.
Para Calderón, se trata de un “esfuerzo grande” del equipo de gestión de beneficiarios, que incluso ha llevado a suspender a algunas entidades cuando se detecta un uso inadecuado de las ayudas o duplicidad en los apoyos. “Es una cosa bastante compleja, que una familia no reciba más de lo que debe recibir”, concluyó, reiterando que cada peso consignado y cada donación que entra al Banco de Alimentos se administra con rigor para llegar a quienes más lo necesitan.










