Durante muchos años las comunidades indígenas fueron reconocidas por la unión que entre ellas se veía para luchar por la preservación de su cultura y territorio; estos pueblos se enfrentaban a enemigos externos (grupos armados) para conservar su sapiencia tradicional. Si bien es cierto, como en cualquier colectivo había diferencias y ‘choques’ internos estos no eran estructurales.
Sin embargo, actualmente las etnias asentadas en los departamentos del Cesar, La Guajira y Magdalena (wiwas, koguis, kankuamos, arhuacos, yukpas y wayú) han sido noticia a nivel nacional por las divisiones internas de poder y crisis que entre las comunidades existen.
“Esta situación es de tipo política, económica y cultural, sumado a la influencia del sistema político y administrativo occidental. Aquí hay una influencia estatal que tiene la competencia legal para tomar decisiones frente a los pueblos indígenas, por eso es un problema estructural entre los derechos de los pueblos y las instituciones”, explicó una autoridad indígena.









