Sin importar que se trate de un campo santo, algunos habitantes de este corregimiento de Valledupar fueron sorprendidos derribando árboles en el cementerio del lugar para quedarse con la madera de manera ilegal.
En total fueron nueve árboles de maíz tostado, uno de olivo negro y otro de azar de la india, según reportó Fredys Tomás Fragoso Márquez, ingeniero agrónomo, adscrito a la Oficina Asesora de Planeación de Valledupar.
“Pudimos constatar en el cementerio una tala indiscriminada de unos árboles. Para esta tala no tenían permiso de Corpocesar ni de esta oficina”, expresó el funcionario.






