“Nuestro patrimonio arquitectónico se ha manejado entre la miopía y la indiferencia”
Valledupar también celebra en septiembre el mes del patrimonio que se viene realizando de manera ininterrumpida durante los últimos cuatro años, bajo el liderazgo de la Fundación AVIVA, a pesar de que debería ser una gestión gubernamental desde hace 15, cuando fue instaurada oficialmente la celebración a nivel nacional.
EL PILÓN ha invitado a su sección cultural a Alba Luz Lúquez, presidenta de la Fundación AVIVA, quien ha expresado en reiteradas ocasiones su preocupación por el Patrimonio Arquitectónico de la Ciudad, que se ha ido deteriorando debido a la indiferencia de los gobernantes de turno y al advenimiento de la vida moderna, que ha estandarizado la cultura borrando de paso, los trazos de historia y memoria física que como pueblo nos debería identificar.
El Pilón: ¿En qué radica la importancia del patrimonio arquitectónico de Valledupar como memoria histórica?
Alba Luz Lúquez, Directora de AVIVA. La memoria de nosotros como pueblo está en esta zona histórica, porque nos recuerda la forma cómo vivieron los antepasados y cómo se relacionaban. Fue construida por los españoles en un estilo de cuadrículas, en donde alrededor de una Plaza central se hacían las casas y las calles se orientaban de tal forma que hubiese corrientes de aire para aminorar las altas temperaturas. También le pusieron en esta zona centros de manzanas, algo que no se utilizó en todas las ciudades de Colombia.
E.P. ¿Qué eran los Centros de Manzana?
A.L.L Eran terrenos en forma de cuadrícula que juntaban cuatro manzanas, por la parte trasera de las casas. Por los Centros de Manzana entraban los animales con la leña, la leche, el bastimento, la gente podía guardar ahí sus caballos, ponerles pasto, era una especie de servidumbre y al mismo tiempo un espacio comunitario. El Centro de Manzana de la Cuarta por ejemplo, lo conforman las casas que van por la calle 15 y 14 pero fue usurpado por ADPOSTAL (hoy Red Postal de Colombia), al prolongar el patio, y otros vecinos han hecho lo mismo, incluso, ya han construido casas allí. Esto es un atropello contra los ejidos municipales. Los Centros de Manzana hay que rescatarlos, porque el Estado no pierde los ejidos.
E.P. ¿Cuál es el valor de los Callejones para la Fundación AVIVA?
A.L.L. Los callejones están hechos en forma de T, son un referente de la forma cómo vivía la gente cañaguatera, cómo se agrupaban y su forma de vivir en comunidad. Sin embargo, en la Fundación AVIVA no solo pensamos en el valor histórico, sino como un valor agregado al turismo. En los Ángeles los callejones son famosos, los de Guanajuato en México, son una romería turística.
E.P. ¿Y las Casitas de Bahareque?
A.L.L. Las Casitas de Bahareque son las únicas que nos quedan, por eso nuestro interés en restaurarlas. El bahareque aparte de ser muy bueno por las condiciones climáticas de esta ciudad, es una especie de obra artesanal, que se está usando mucho hoy en día. En Francia hay escuelas que enseñan la técnica y en Barichara, Santander hay unos arquitectos que también la viene aplicando.
Un patrimonio en decadencia






