Un fuerte aroma a chocolate impregna el ambiente de la Sierra Nevada. Este aroma es el que guía a quienes habitan el corregimiento de Azúcar Buena, zona rural de Valledupar, hacia el cultivo de cacao de Edilsa Camarillo, una mujer que a pesar de su avanzada edad trabaja como proveedora de la Compañía Nacional de Chocolates, empresa que abastece de productos derivados del cacao a muchos hogares colombianos y del mundo.
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Edilsa que pasó de ser víctima a mujer emprendedora luego de recuperar su predio de 20 hectáreas se vinculó al programa de Proyectos Productivos de la Unidad de Restitución de Tierras y recibió recursos y acompañamiento técnico durante 24 meses que le permitieron sumarse a los demás cacaocultores que dependen económicamente de este fruto.










