Un giro de 180 grados dio la vida de tres jóvenes que ingresaron hace dos años al Centro de Recepción y Observación del Menor Infractor de la Ley Penal, Cromi, por el delito de hurto calificado.
Tras reconocer sus errores y luego de iniciar un proceso de resocialización, estas tres personas pudieron cumplir su sueño: graduarse de bachiller.
El logro lo cumplieron luego de dejar atrás sus malas conductas y empezar una nueva etapa vinculada al estudio y al deseo de superación.






