Una olla con frijoles rojos que se cocinaba con la poca brasa que quedaba de una leña ya gastada y cinco pedazos de yuca con un aspecto desagradable era lo que tenía para almorzar la familia de 12 indígenas pertenecientes a la comunidad Yukpa que viven en la margen derecha del río Guatapurí.
Los Pesoye Wipa llegaron a Valledupar hace dos años por los problemas que han tenido entre la misma etnia por cuestiones de territorio, asediados por la violencia y por el temor de ser heridos o de perder a algún miembro de su familia.
En ese entonces eran denunciados por las autoridades indígenas Yukpas los casos de homicidio, violencia sexual y lesiones personales.






