Por Pepe Morón Reales
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Conforme pasan las horas de la mañana, el día adquiere el olor característico que identifica la llegada de las fiestas. Poco a poco el ruido que hacen los que están armando la tarima de las presentaciones nocturnas, se mezcla con el murmullo de los habitantes del barrio El Carmen. Esos que curiosos se sientan en la puerta de su casa y con amigos y conocidos comentan sobre el ambiente festivo.






