En un salón de clases, grado 11 de un colegio público de Valledupar, solo 4 de 40 estudiantes no tenían un teléfono celular; más de 4 tenía saldo para llamadas; más de 10 eran celulares de gama media – alta y, todos los estudiantes, coincidieron en que el objetivo es estar en contacto con familia y amigos.
En la oficina de Coordinación de esa escuela, así como en otras visitadas por el diario EL PILÓN, hay teléfonos celulares decomisados a los alumnos, debido a las medidas implementadas por los directivos y docentes en el manual de convivencia, con el fin de retirar todo lo que reste atención a la educación.
Para los celulares baratos se comercializan paquetes de 500 mensajes por 2.000 pesos; para los BlackBerry, se ofrecen planes de datos desde 2.000 pesos diarios o 30.000 pesos mensuales. En cualquier caso los estudiantes llevan hasta las aulas estos aparatos que generan una total distracción.






