En Valledupar se conoce a Carlos Calderón Mejía como un personaje entregado a la cultura, las artes folclóricas y los bailes, pero en él está la imagen de la muerte, de la que se salvo porque según él, fue salvado por Jesús.
Calderón Mejía es Nazareno por un juramento hecho ante Jesucristo, “yo tengo una promesa, resulta que yo caí en un secuestro de la guerrilla y me iban a quemar vivo. Cuando ya me estaban echando la gasolina para prenderme vivo yo evoqué el Salmo 91”, en ese momento expresó que el dijo una parte “el que habite el abrigo del altísimo Jesús de Nazareno de Valencia”, le contestó de inmediato la otra parte un guerrillero “mora bajo la sombra del omnipotente. Pero aquí hoy día no está Dios, está el diablo”, él pugnó con el guardián y le decía “aquí está Jesús de Nazareno contigo y conmigo, porque tu eres hijo del pueblo y yo también”, en ese momento el hombre le preguntó quién era y Carlos Calderón argumentó “yo soy un docente” y lo mandaron a identificar como tal, “yo saqué mi carnet de la asociación de Educadores del Cesar y me mandaron acostar”, seguidamente aseguró “yo estaba con las manos amarradas”.
El hecho se produjo en el arroyo de Arena Blanca, cerca al municipio de Chiriguaná, “yo en esa fe, de que evoqué el nombre de Jesús de Nazareno y por eso yo le pago a Jesús de Nazareno esta promesa de ser parte de la guardia”.






