Es una enfermedad extremadamente frecuente, que tiende a ocurrir en los dos extremos de la vida. En el lactante existe poca experiencia previa con los microorganismos patógenos, lo que los hace más susceptible, incluso a gérmenes de baja virulencia. En el anciano especialmente si ya tiene una enfermedad seria. Por lo tanto, la bronconeumonía con frecuencia es el punto final de una larga historia de insuficiencia cardíaca progresiva o tumor diseminado.
La bronconeumonía es una lesión secundaria que aparece generalmente como complicación de una enfermedad. A diferencia de la neumonía, no posee fases evolutivas y el exudado no contiene fibrina o tiene muy poca.
Los signos y síntomas clínicos de la bronconeumonía dependen de la virulencia del agente invasor y de la extensión del proceso. El paciente, generalmente anciano, tiene fiebre de 38 a 39 grados centígrados, tos, expectoración y estertores en uno o más lóbulos. Con frecuencia existe una historia previa de encajamiento, malnutrición, alguna enfermedad, subyacente importante, aspiración del contenido gástrico o infección del aparato respiratorio superior. Puede haber disnea pero en general no es prominente. La Rx de tórax puede mostrar opacidades focales.






