Los 10 días que han pasado después de la muerte del juglar vallenato, José Vicente ‘Chente’ Munive, no han consolado a Edilma Castilla Fragozo, quien compartió con el compositor y acordeonero 15 años de parrandas, vivencias, amores, discusiones, sueños, pero sobre todo… aprendizajes de vida.
Aunque sus ojos negros y porte de matrona intentan mostrar al mundo a una mujer fuerte, cada vez que recuerda a su compañero, que se fue al mundo celestial prometido por Cristo en sus escrituras, le es inevitable que un río de lágrimas brote de su rostro.
El sentimiento de dolor, rabia, impotencia y angustia se conjugan en cuestión de instantes, en especial cuando observa vacía la silla de mimbre, de color rojo, ubicada en la enramada de su patio.






