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Alarma en el Cesar: mortalidad materna y neonatal no cede pese a mejora nacional

Mientras Colombia reporta en 2025 la menor mortalidad materna temprana desde 2008, el Cesar mantiene casi sin cambios las muertes asociadas al embarazo y aumenta las muertes perinatales, neonatales y en menores de un año.

Los riesgos para la maternidad siguen siendo altos en departamentos como el Cesar y ciudades como Valledupar. Foto: PAHO.

Los riesgos para la maternidad siguen siendo altos en departamentos como el Cesar y ciudades como Valledupar. Foto: PAHO.

Por: Katlin

@el_pilon

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En 2025, el Cesar registró 2.905 nacimientos, de los cuales 1.091 ocurrieron en Valledupar. Eso equivale a cerca del 0,7% de todos los nacimientos del país (2.905 de 433.678), es decir, menos de 1 de cada 100 bebés que nacen en Colombia. Sin embargo, el impacto de la mortalidad materna y neonatal en el departamento es mucho mayor que ese peso demográfico tan reducido.

Ese mismo año, 11 mujeres murieron en el Cesar por causas asociadas a la maternidad, apenas dos menos que en 2024. Si se compara con los 205 casos de mortalidad materna temprana reportados en todo el país, las cesarenses representan alrededor del 5,4% de las muertes maternas nacionales (11 de 205), una proporción casi ocho veces superior a su participación en los nacimientos. En otras palabras: con menos del 1% de los nacimientos, el departamento aporta más del 5% de las muertes maternas tempranas del país.​

Cesar y Valledupar: ser madre sigue siendo peligroso

En el territorio la mortalidad materna no cede al ritmo esperado y mantiene una tendencia que preocupa a las autoridades sanitarias y a los defensores de derechos de las mujeres.

La mortalidad perinatal también encendió las alarmas: pasó de 187 casos en 2024 a 198 en 2025 en el Cesar, lo que significa más muertes en la recta final del embarazo y en la primera semana de vida del bebé. La mortalidad perinatal comprende las muertes fetales tardías —a partir de las 22 semanas de gestación o de un peso de 500 gramos— y las muertes de recién nacidos hasta los siete días de vida, un indicador para medir la calidad de la atención del parto y el cuidado inmediato del recién nacido.

Casos de morbilidad materna extrema por entidad territorial, notificados al Sivigila. Gráfico: Sivigila.

Casos de morbilidad materna extrema por entidad territorial, notificados al Sivigila. Gráfico: Sivigila.

A este incremento se suma el aumento de la mortalidad neonatal: en el Cesar, las muertes de recién nacidos durante los primeros 28 días pasaron de 100 en 2024 a 112 en 2025. La mortalidad neonatal, a diferencia de la perinatal, abarca todo el primer mes de vida y se asocia con causas como prematuridad, asfixia al nacer, infecciones y malformaciones congénitas, problemas que requieren atención especializada y oportuna.

El resultado final es un deterioro global en la supervivencia de los más pequeños: las muertes en menores de un año en el departamento aumentaron de 164 a 172 entre 2024 y 2025, lo que confirma que cada vez más niñas y niños no logran superar su primer año de vida.

2026: una alerta que no se apaga

Lejos de mejorar, el panorama en 2026 mantiene encendida la señal de alarma. Con corte al año en curso, el sistema de vigilancia en salud pública ubica al Cesar dentro del grupo de entidades con peor situación para la maternidad: 262 mujeres gestantes en el departamento y 112 en Valledupar enfrentan trastornos hipertensivos, condiciones hemorrágicas y sepsis, tres de las principales causas de muerte materna. Estas cifras sugieren que las complicaciones graves no se están previniendo ni tratando con la oportunidad y calidad necesarias.

Causas principales de morbilidad materna extrema, como hemorragias, trastornos hipertensivos, infecciones y sepsis, evidencian fallas graves en la atención oportuna y segura de las gestantes en el país. Fuente: Sivigila.

Causas principales de morbilidad materna extrema, como hemorragias, trastornos hipertensivos, infecciones y sepsis, evidencian fallas graves en la atención oportuna y segura de las gestantes en el país. Fuente: Sivigila.

En paralelo, el territorio también enfrenta la fragilidad de la niñez temprana. En lo que va de 2026, se han registrado cuatro muertes de menores de cinco años por infección respiratoria aguda y desnutrición aguda, dos condiciones evitables si existieran sistemas sólidos de prevención, detección temprana y respuesta rápida desde el primer nivel de atención y las redes comunitarias.

Un país con menos nacimientos y mejoría en muertes maternas

El escenario local contrasta con la fotografía nacional. De acuerdo con el reciente informe del DANE, en 2025 se registraron en Colombia 433.678 nacimientos, 20.223 menos que en 2024, lo que equivale a una reducción del 4,5% en la natalidad. Esta caída profundiza la tendencia de los últimos años: menos niños nacen en el país, en medio de cambios demográficos, económicos y sociales que han llevado a las familias a posponer o reducir el número de hijos.

En materia de defunciones, el país registró 283.378 muertes en 2025, un aumento del 2,8% respecto a 2024. Sin embargo, dentro de este panorama, la mortalidad materna temprana marcó un hito positivo: alcanzó su nivel más bajo desde 2008, con 205 casos y una razón de 47,3 por cada cien mil nacidos vivos. Es un logro que expertos relacionan con mayores coberturas de control prenatal, mejoras en la vigilancia y avances en la atención obstétrica de urgencias.

Neonatos fallecidos en el Cesar, en un contexto donde las muertes en el primer mes de vida aumentan a pesar de las metas nacionales para reducir la mortalidad infantil y perinatal. Fuente: DANE.

Neonatos fallecidos en el Cesar, en un contexto donde las muertes en el primer mes de vida aumentan a pesar de las metas nacionales para reducir la mortalidad infantil y perinatal. Fuente: DANE.

Las muertes perinatales, neonatales y de menores de un año también siguieron esta tendencia de reducción, con una baja del 7,4% a nivel nacional. Aun así, el propio informe advierte que entre seis y siete de cada diez muertes de menores de un año en Colombia ocurren en el primer mes de vida, lo que deja claro que el cuello de botella está en el momento del parto y en las primeras semanas posteriores.

El reto: priorizar el embarazo y el primer mes de vida

El futuro de la reducción de la mortalidad infantil y materna dependerá, cada vez más, de la calidad de las intervenciones prenatales y neonatales. Eso implica asegurar controles prenatales oportunos y completos, identificar a tiempo los trastornos hipertensivos y las hemorragias, garantizar partos seguros con personal entrenado y disponer de servicios de cuidado intensivo neonatal donde se puedan manejar prematuros y recién nacidos con complicaciones.

Para departamentos como el Cesar y ciudades como Valledupar, el desafío es doble. De un lado, deben alcanzar los logros nacionales en reducción de muertes maternas y de menores de un año; del otro, cerrar brechas históricas en infraestructura, talento humano y acceso real a servicios de salud de calidad. En la práctica, esto significa fortalecer la red hospitalaria, mejorar el transporte y la referencia de emergencias obstétricas y neonatales, y trabajar con las comunidades para que las familias reconozcan a tiempo los signos de alarma en las gestantes y en los recién nacidos.

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