En una de las ocho camas de Salud Mental del Hospital Rosario Pumarejo de López, hace algunos días estaba “Jeison”, un joven de 15 años que consume marihuana y otras drogas desde que iba a cumplir 13. Se encontraba en un estado de abstinencia y desesperación por no poder acceder a los alucinógenos a los que está acostumbrado.
Su madre dice que él no consumió drogas porque salió a las calles, fue un ambiente que otros vecinos crearon en un conjunto de varios apartamentos que comparten el mismo patio, y en donde varios niños mayores indujeron al menor al consumo de las drogas.Tiene una perforación en el labio inferior pero él dice que el piercing le queda bien; de las pocas cosas que alcanza a decir porque desvaría, no completa las frases y se le ve somnoliento.
“Jeison” tendría que presentarse al Centro de Recepción y Observación del Menor Infractor, CROMI, porque la policía lo capturó transportando un montón de dosis de marihuana y desde entonces,fue por primera vez recluido en el lugar.






