Ezequiel Segundo Torres Plata murió a los 86 años en el Hospital Rosario Pumarejo de López, pero su historia, como la de muchos adultos mayores en situación de calle en Valledupar, empezó mucho antes del olor a desamparo. “A muchos les dan miedo las personas sin hogar desde la otredad. A mí me lo dan desde la empatía. Porque me veo en ellas, porque tengo la certeza de que solo hay un puñado de malas decisiones que nos separan de una vida en la calle… La intemperie te vuelve loco, te roe los huesos y te aísla del mundo… No tienen ninguna casa en la que entrar, así que es un lugar del que no pueden salir”. Con esa certeza del columnista Enrique Alpañés, Ezequiel termina de encajar en el mapa de los invisibles.
La nueva política pública de envejecimiento humano y vejez proyecta 53 acciones afirmativas y una inversión cercana a 16.563 millones de pesos en 10 años, de los cuales el 90% depende de la estampilla del adulto mayor, tampoco menciona a la población en situación de calle.
Lo que dicen los números en Valledupar
En Valledupar, las autoridades presumen diagnósticos y políticas para cerca de 50.000 adultos mayores, “con barreras en salud, protección social y acceso a ingresos, persistencia de discriminación y abandono familiar”. Sobre el papel, las mesas de consulta hablan de “deficiente apoyo al adulto mayor, débil control en salud, falta de ingresos y abandono en redes hospitalarias”, aseguró José Gregorio Zuleta, jefe de la oficina de Gestión Social de Valledupar, en la sesión del Concejo Municipal el pasado 11 de marzo. Pero Ezequiel, que terminó tirado en una calle de Jalala mientras las hormigas se le pegaban a las heridas de los pies, no alcanzó a ser una cifra; llegó cuando ya era, literalmente, demasiado tarde.










