Más allá de los versos y el sonar de la caja, Valledupar conquista por el estómago; descubre la ruta gastronómica que alimenta el alma de la fiesta más grande de Colombia.
El Festival de la Leyenda Vallenata no solo se escucha, se degusta. Mientras los acordeoneros se baten en duelo en la mítica Plaza Alfonso López, en los fogones de la ciudad se cocina una herencia milenaria que mezcla tradiciones indígenas, españolas y africanas. Comer en Valledupar durante estos días es sumergirse en una experiencia sensorial donde el sabor del campo y el calor de su gente se sirven en cada plato.
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