Como “impresionante” describe Ana Matilde González Torres su experiencia en Buenos Aires, Argentina, con un grupo de menores afectados por el síndrome de Down.
A pesar de ser estudiante de último semestre de la facultad de Ingeniería Industrial, en la Universidad del Santander, UDES, encontró en la Fundación Tango Argentino un espacio para explotar, más allá del aprendizaje teórico, lo adquirido durante su ciclo de pregrado.
La joven de 22 años lleva por convicción aplicar conocimientos en la integración de técnicas y tecnologías con miras a una producción o gestión competente, segura y calificada, en el marco de lo que entrega su profesión; pero, en un período de tres meses en el cual desarrolló su proceso de prácticas profesionales, abrió un espacio para explotar otro campo.






