FESTIVAL VALLENATO

Gabo y el vuelo de una mariposa vallenata

En Boston, EEUU, donde reside y ejerce su carrera dedicada a la ciencia y a la universidad de Harvard, la vallenata Betsy Navarro Peña, recuerda ese abril de 1983, cuando Gabriel García Márquez llegó a su casa para comerse un sancocho trifásico.

Gabo y el vuelo de una mariposa vallenata

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El Nobel pisó la humilde vivienda del barrio Santodomingo al suroccidente de esta ciudad, para recibir el pago que Clara, madre de Betsy, debía hacerle por un favor que él le había concedido dos años atrás. Y qué favor.

Haber intercedido ante su amigo el presidente de Cuba, Fidel Castro, para que dejara en libertad a su hermano Adaberto Peña, un vallenato que por cosas del destino terminó preso en Cuba cuando el barco donde viajaba de Santa Marta a Miami, cayó con un negocio de narcotráfico, y fue interceptado por las autoridades cubanas al pasar muy cerca de la isla.

En 1980, cuando Clara se enteró de que su hermano estaba prisionero hizo una carta a García Márquez, quien vivía en Barcelona, España. La respuesta llegó cuatro meses después cuando Gabo llamó por teléfono a Clara y le prometió que ayudaría a su hermano y a un grupo de colombianos que estaban presos en Cuba por motivos similares y habían sido condenados a 20 años de cárcel.

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