Un día casual, Michael Alexander García Riascos decidió hacer canción su experiencia en un colegio privado de Barranquilla hace más de 40 años. Amante de la música vallenata desde que tiene uso de razón, convirtió en versos el menosprecio que muchos de sus amigos de la capital del Atlántico le hacían al vallenato.
“Siempre soñé de niño ver mi folclor brillando allá en mi tierra barranquillera, porque a pesar que sonaban las canciones, los medios y locutores decían pa’ el pueblo y verbena. Y sufría yo por no entender las razones que la música de acordeones no era bien vista en la escuela”, reza la primera estrofa del paseo ‘Vallenato y carnaval’, con el que Michael García fue elegido rey del concurso de Canción Inédita del Festival Vallenato 2025.
Al igual que en Barranquilla, en la región del entonces Magdalena Grande, el vallenato era visto como una música de campesinos y pobres. La profesionalización y genialidad de los compositores, instrumentistas y cantantes permitieron que esta música ganara, poco a poco, un espacio en todos los estratos y esferas sociales de esta región, del Atlántico, de Colombia y el mundo, llegando la Casa Blanca en Estados Unidos y a Estocolmo, donde Gabriel García Márquez recibió su premio Nobel de Literatura acompañado de Los hermanos Zuleta.











