Desde su niñez, la acordeonera Wendy Paola Corzo Carmona, de 23 años, tenía claro que su vida giraría en torno a la música vallenata. El interés surgió en las entrañas del pueblo kankuamo, un resguardo indígena localizado entre los corregimientos de Atánquez, La Mina y Guatapurí, pertenecientes a Valledupar, donde empezó a conocer y tocar el acordeón.
Su primer mentor fue un amigo. Luego ingresó a tomar clases en la academia del ‘Turco Gil’, donde se preparan la mayoría de reyes. Junto a la academia logró viajar y promocionar la música vallenata en países como Alemania, Suiza, Italia, Escocia e Inglaterra.
REINADOS
Los ensayos y los años le permitieron mejorar su destreza en la digitalización. Cuando se sintió preparada, Wendy Paola Corzo comenzó una correría de participaciones en distintos certámenes culturales, alcanzando buenos resultados.











