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Columnista - 14 febrero, 2010

Falta de liderazgo

Por: Nurys Esther Pardo Conrado Si en este departamento viviera un Pedro Castro Monsalvo, de seguro que por estos lares no llegarían tantos paracaidistas candidatos al Senado de la República, quienes como  aves migratorias, cada cuatro años se  presentan en demanda de  votos, ante la no existencia de un líder natural, carismático y con sentido […]

Por: Nurys Esther Pardo Conrado
Si en este departamento viviera un Pedro Castro Monsalvo, de seguro que por estos lares no llegarían tantos paracaidistas candidatos al Senado de la República, quienes como  aves migratorias, cada cuatro años se  presentan en demanda de  votos, ante la no existencia de un líder natural, carismático y con sentido de pertenencia como el Caracolí, que los mantuviera a todos a raya.
Una vez más se confirma lo sostenido siempre por Pedro Castro Monsalvo, en el sentido que no disponíamos de gente a la altura para sostener y mantener un departamento como el del Cesar. Así mismo,  se ratifica la falta de liderazgo en nuestras gentes, ya que el que no peca por un motivo delinque por el otro, porque al parecer no existe nadie compenetrado y consustanciado con los problemas que nos aquejan, que aporte soluciones y  si hay alguien que las tenga, no hay quien sea capaz de sostenerla con firmeza y valor civil, donde se discuten los problemas del país: en el Congreso de la República, donde la mayoría llegan en forma folclórica, sin estar pendiente de la suerte de nuestro pueblo y del desbarajuste del sector agropecuario y ahora minero, que son el sustento de nuestra economía.
Hasta ahora, lo percibido en el Cesar por concepto de regalías de generación minera no se ha materializado en beneficio de nuestra colectividad. Estamos copiando a pie juntillas el desorden y la mala fe con que se han manejado estos dineros en el vecino departamento de La Guajira, donde su capital, Riohacha, aún no dispone de un acueducto que le brinde a sus habitantes agua potable en las condiciones exigidas en la ley 142 de 1994, es decir, continua oportuna, y, de permanente buena calidad. Imaginémonos como será la situación en los otros municipios, igual que en los  municipios del Cesar, donde sólo Valledupar, dispone de agua potable, pero que carga con unos vicios administrativos crónicos que la hacen ineficiente e ineficaz; en estas condiciones nuestros departamentos son un bocado fácil para que cualquier encantador de serpientes, prometiendo el oro y el moro y con billetes a la vista, pesque en el río revuelto de nuestras contradicciones y el andar inarmónico de nuestras aspiraciones magnificadas, ahora con motivo del proceso electoral, serán muchos los votos que se perderán en los senados de otras latitudes, pues como temprano, sólo volverán en el 2014 a reclamar sus votos que ya les pertenecen por haberlos comprado.
El departamento del Cesar hoy día es el furgón de cola de todos los departamentos del país. Está a la zaga en educación, en salud pública, en servicios públicos domiciliarios, vías de comunicación por los sitios de producción de alimentos etc., etc., lamentablemente, sólo estamos a la cabeza en una sola cosa: el analfabetismo.
Cada cuatro años, los cesarenses sufrimos una decepción y  nos arrepentimos de la manera como consignamos nuestro voto,  es hora entonces de recapacitar, analizar bien los pro y los contra de cada candidato, tratando de eliminar las presiones negativas en bien de la familiaridad, de la amistad o del conocimiento superficial ahondando en la personalidad de los candidatos, acerca de su capacitación, sus antecedentes, su voluntad e historia de servicio a la comunidad, para orientarnos en forma positiva y no sentirnos defraudados como nos hemos sentido en la mayoría de los casos hasta ahora.
Ciudadanos: No se dejen engañar y traten de acertar aplicando su razonado criterio; en el cubículo  está usted sólo con dios y su libre albedrío, les deseamos la mejor de las suertes.
Más hace un loco en su casa, que un cuerdo en la ajena…

nurispaco@hotmail.com

Columnista
14 febrero, 2010

Falta de liderazgo

Feel the sand on your feet, not your wardrobe weight.
Nurys Pardo Conrado

Por: Nurys Esther Pardo Conrado Si en este departamento viviera un Pedro Castro Monsalvo, de seguro que por estos lares no llegarían tantos paracaidistas candidatos al Senado de la República, quienes como  aves migratorias, cada cuatro años se  presentan en demanda de  votos, ante la no existencia de un líder natural, carismático y con sentido […]


Por: Nurys Esther Pardo Conrado
Si en este departamento viviera un Pedro Castro Monsalvo, de seguro que por estos lares no llegarían tantos paracaidistas candidatos al Senado de la República, quienes como  aves migratorias, cada cuatro años se  presentan en demanda de  votos, ante la no existencia de un líder natural, carismático y con sentido de pertenencia como el Caracolí, que los mantuviera a todos a raya.
Una vez más se confirma lo sostenido siempre por Pedro Castro Monsalvo, en el sentido que no disponíamos de gente a la altura para sostener y mantener un departamento como el del Cesar. Así mismo,  se ratifica la falta de liderazgo en nuestras gentes, ya que el que no peca por un motivo delinque por el otro, porque al parecer no existe nadie compenetrado y consustanciado con los problemas que nos aquejan, que aporte soluciones y  si hay alguien que las tenga, no hay quien sea capaz de sostenerla con firmeza y valor civil, donde se discuten los problemas del país: en el Congreso de la República, donde la mayoría llegan en forma folclórica, sin estar pendiente de la suerte de nuestro pueblo y del desbarajuste del sector agropecuario y ahora minero, que son el sustento de nuestra economía.
Hasta ahora, lo percibido en el Cesar por concepto de regalías de generación minera no se ha materializado en beneficio de nuestra colectividad. Estamos copiando a pie juntillas el desorden y la mala fe con que se han manejado estos dineros en el vecino departamento de La Guajira, donde su capital, Riohacha, aún no dispone de un acueducto que le brinde a sus habitantes agua potable en las condiciones exigidas en la ley 142 de 1994, es decir, continua oportuna, y, de permanente buena calidad. Imaginémonos como será la situación en los otros municipios, igual que en los  municipios del Cesar, donde sólo Valledupar, dispone de agua potable, pero que carga con unos vicios administrativos crónicos que la hacen ineficiente e ineficaz; en estas condiciones nuestros departamentos son un bocado fácil para que cualquier encantador de serpientes, prometiendo el oro y el moro y con billetes a la vista, pesque en el río revuelto de nuestras contradicciones y el andar inarmónico de nuestras aspiraciones magnificadas, ahora con motivo del proceso electoral, serán muchos los votos que se perderán en los senados de otras latitudes, pues como temprano, sólo volverán en el 2014 a reclamar sus votos que ya les pertenecen por haberlos comprado.
El departamento del Cesar hoy día es el furgón de cola de todos los departamentos del país. Está a la zaga en educación, en salud pública, en servicios públicos domiciliarios, vías de comunicación por los sitios de producción de alimentos etc., etc., lamentablemente, sólo estamos a la cabeza en una sola cosa: el analfabetismo.
Cada cuatro años, los cesarenses sufrimos una decepción y  nos arrepentimos de la manera como consignamos nuestro voto,  es hora entonces de recapacitar, analizar bien los pro y los contra de cada candidato, tratando de eliminar las presiones negativas en bien de la familiaridad, de la amistad o del conocimiento superficial ahondando en la personalidad de los candidatos, acerca de su capacitación, sus antecedentes, su voluntad e historia de servicio a la comunidad, para orientarnos en forma positiva y no sentirnos defraudados como nos hemos sentido en la mayoría de los casos hasta ahora.
Ciudadanos: No se dejen engañar y traten de acertar aplicando su razonado criterio; en el cubículo  está usted sólo con dios y su libre albedrío, les deseamos la mejor de las suertes.
Más hace un loco en su casa, que un cuerdo en la ajena…

nurispaco@hotmail.com