Al filo de la oscuridad de la noche, los hombres con bota de caucho, traje camuflado y armados, llegaron caminando a las calles del corregimiento de Atánquez. El ambiente de fiesta predominaba entre los habitantes que celebraban los grados, pero evidentemente aquellos hombres no hacían parte de los invitados, de ahí que todos se los quedaran mirando.
Los cuatro encapuchados y con brazalete del ELN, primero llegaron a la casa de Rafael Enrique Maestre. Le dijeron que en la zona alta del poblado se iba a celebrar una fiesta de ese grupo insurgente y que lo requerían para la ocasión. Sin embargo, el joven no aceptó ir y aunque intentaron retenerlo, él se resistió y huyó.
No le dispararon porque el plan estipulado era que debían llevarlo con vida junto con dos personas más. Por tanto, caminaron hacia el segundo objetivo, un muchacho al que le precisaron lo mismo que al anterior.











