El conflicto armado interno que durante décadas ha sobrevivido en el territorio nacional, en un determinado tiempo se permeó al interior de las Fuerzas Militares que con el afán de mostrar resultados inmediatos dieron paso a un nuevo fenómeno criminal: los falsos positivos.
Y el departamento del Cesar no fue ajeno a eso tras la verificación de la existencia de los asesinatos de 127 personas y la desaparición forzada de 121 casos, cometidos entre el 9 de enero de 2002 y el 9 de julio de 2005 por miembros del Batallón de Artillería Nº 2 La Popa adscrito a la Décima Brigada Blindada del Ejército Nacional.
Entre las víctimas hay miembros de las comunidades indígenas, ciudadanos que no participaban directamente en las hostilidades de la guerra y personas que se encontraban fuera de combate. Los asesinatos se ejecutaron en 71 hechos registrados en Valledupar, San Diego, Pueblo Bello, El Copey, Codazzi, Manaure, La Paz y Bosconia, en el norte del Cesar, y en San Juan del Cesar y Urumita, en el sur de La Guajira.











