“Oiga no, mi sargento es que ‘80’ le manda decir que no lo ataquen, que hablemos, que podemos organizar algo”, dijo el soldado a su superior, el sargento viceprimero José de Jesús Rueda Quintero, comandante del pelotón ‘Zarpazo’, quien atendió el mensaje enviado por los paramilitares.
De ahí surgió una propuesta, sencilla y aparentemente beneficiosa: ‘dos bajas’ señaladas de ser guerrilleros a cambio de que los dejaran patrullar en la Sierra Nevada de Santa Marta. El sargento Rueda Quintero aceptó el ofrecimiento, pues habidas cuentas necesitaba mostrar resultados al entonces teniente coronel Juan Figueroa, comandante del Batallón de Artillería Nº 2 La Popa, adscrito a la Décima Brigada Blindada del Ejército Nacional.
De la oscura misión se encargó el soldado Yeris Andrés Gómez Coronel y Diego Ordóñez que coordinaron con los hombres al mando de alias 80 o el Paisa el resultado positivo. Sin embargo, solo los paramilitares delegaron conseguirlo inicialmente; raptarían a dos ciudadanos y después los entregarían a los soldados.











