Al llegar al punto indicado en la vereda Los Ceibotes, ubicada en el asentamiento de La Mesa, zona rural de Valledupar, los soldados del pelotón Zarpazo escucharon unos disparos que ponían en alerta el inició de un combate, pero aparentemente no notaron en realidad de dónde provenía el ataque.
Y era de esperarse. Los disparos los hicieron al aire sin que ellos se dieran cuenta, el entonces oficial de operaciones, el mayor Heber Hernán Gómez Naranjo, el suboficial de inteligencia Efraín Andrade Perea y el sargento de inteligencia, Manuel Valentín Padilla Espitia, quienes solo llegaron al lugar a buscar cuatro cadáveres.
Desde un día antes el mayor Gómez Naranjo estaba enterado de los planes pues su superior, el excomandante del Batallón La Popa, Publio Hernán Mejía, le habría indicado: “Gómez, mañana temprano salimos (…), ahí en el sitio donde se presentó el robo de los camiones con la mercancía por miembros de las Autodefensas, salimos de la vía, unos metros más adelante cien, doscientos metros hay un campamento de las Autodefensas, y ya hay o van a haber cuatro muertos”, recordó el oficial en una versión voluntaria entregada a la JEP el 30 de noviembre de 2018.











