Dos días después de haber sido retenido por los soldados profesionales Yeris Gómez Coronel y Alex José Mercado Sierra, el joven kankuamo Daiber José Mendoza Montero se encontraba golpeado y a la espera de su suerte a manos de aquellos hombres que injustamente lo torturaron en el corregimiento de Guatapurí, zona rural de Valledupar.
Una cuerda que rodeaba su cintura lo mantenía inmovilizado para que no escapara mientras los uniformados lo interrogaban; estaban empeñados en que confirmara los señalamientos sobre su presunta pertenencia a la guerrilla, pese a que el joven no hacía parte de ninguna ni como miliciano ni como cooperante.
El sufrimiento de Daiber José Mendoza terminó en la vereda Avingüe donde los soldados comenzaron a pensar quién daría muerte al miembro de la etnia kankuama.











