Tenía 5 años cuando el miedo se adueñó del único lugar que creía era seguro: mi casa. Entre mis vagas, pero muy reales memorias abundan el terror que alguna vez se apoderó de mi pueblo, el silencio de un llanto sin ruido. No estaba permitido llorar.
Esta es mi historia, un pasado y un presente. Una niña que vivió de cerca la violencia junto a sus padres y hermanos. El 28 de enero del 2000, a unos pocos minutos de mi pueblo natal, Arjona, corregimiento de Astrea, Cesar, la oscuridad llegó a la vereda Santa Cecilia, escenario de la masacre de 12 campesinos a manos de la violencia. Un día que toda Colombia recuerda en homenaje a las víctimas.
Arjona, Cesar, pueblo en el que nací y que pocos conocen debido a su ubicación geográfica, donde la impunidad aún existe, donde muchos campesinos se fueron evitando que la violencia tocara su casa.
















