En una que otra columna con pasión me he referido a las regiones de la Antigua Aquitania y la Provenza francesa, sureñas y al norte de España, a las que yo asimilo las antiguas provincias de Valledupar y Padilla. Semejantes en el folclor musical, de trovadores y juglares.
En esta columna, así como la he intitulado, me contraigo a dos nombres, María Lourdes Hernández Mindiola y Lucila—‘Lucy’– Vidal Luque. Ambas tienen el donaire del ruiseñor, y como este, cantan de día y de noche; ‘Lucy’, inicialmente en el ámbito musical, luego también en el jurídico. Hereda la sangre paterna de una antigua familia riohachera e igualmente la materna de Atánquez. María Lourdes, impregna la suya, paterna de su progenitor proveniente del interior del país y de la de su madre, de rancia familia atanquera; o sea que ambas comparten el reconocido gineceo cultural que es la población de Atánquez, cuna también del preclaro filósofo Rafael Carrillo Luquez–cuyo segundo apellido conserva la final letra z–.
DOS EJEMPLOS DE LA REGIÓN
Ellas son, pues, dos distinguidas profesionales de la ciencia jurídica, cuyas biografías están jalonadas, desde temprana edad por hechos y actos de inteligencia, acompañados por una voluntad personal de superación.
















