POR PEDRO NORBERTO CASTRO ARAUJO/ESPECIAL PARA EL PILÓN
Blanco, de ojos azules y cabellera dorada, nació en el verano de 1944, mientras replicaban las campanas de la Iglesia de nuestra señora de la Concepción, ubicada en la esquina norte de la plaza mayor; anunciando la misa en honor a la Virgen de la Divina Pastora de las almas, vino un viernes 14 de enero.
Romoca llegó a una tradicional casa de tejados coloniales, paredes blancas y ventanales grandes de color café, abiertos de par en par, logrando con ello ventilar la misma, de aire fresco proveniente de la histórica plaza.
















