La discusión sobre la filosofía en Colombia y su profesionalización, es fundamental que vuelva a darse en estos momentos. Se hizo hace 37 años. La filosofía, observamos, se ha quedado encerrada en las aulas y debe salir de allí, hacer presencia en la sociedad, expresar lo que piensa sobre los problemas del país, como lo hacen otras disciplinas. Pero estamos en la profesionalización de la filosofía, en las hiper especializaciones y con ello se olvidó la filosofía como vocación que tanto defendió el maestro Carrillo.
Se debe volver a la idea del “falansterio”, que fue la propuesta política del maestro, cuando fundó el Instituto de Filosofía en la Universidad Nacional. Allí se iba a cultivar la filosofía con desinterés, mediante diálogos, conversaciones y conferencias, pero no una carrera para dar títulos.
La profesionalización, decía, ha sido negativa, y tenía razón, hoy vemos su mercantilización y la preocupación excesiva por los títulos, y eso, como diría el maestro, no permite construir comunidad filosófica.
















