Hace 31 años la comunidad LGTBI obtuvo a nivel mundial uno de los mayores logros en la lucha por ser reconocidos. El 17 de mayo de 1991 la Asamblea General de la Organización Mundial de la Salud eliminó la homosexualidad de la lista de enfermedades mentales, un hecho que sin duda marcó el inicio de una ardua batalla en defensa de sus derechos humanos que todavía continua. Sin embargo, en algunas regiones como Valledupar el camino ha sido más dificultoso en materia de inclusión, tolerancia y equidad.
Hace dos años la Fundación Matices, que trabaja de la mano con otras organizaciones como Mucá, realizó un estudio técnico en el que documentó la caracterización de este colectivo en la capital del Cesar y el estado de sus derechos, encontrándose la carencia de políticas públicas en beneficio de ellos, circunstancias que se mantienen en la actualidad.
“Este diagnóstico presentado a la Alcaldía en el 2019 nos reveló un escenario devastador en términos de salud, educación, trabajo y en violencia. Valledupar sigue siendo una ciudad tradicional que margina, discrimina y segrega a las personas que tienen orientaciones e identidades de géneros no normativas, consideramos que esas distinciones persisten en la sociedad, lo que condiciona el acceso a los demás derechos básicos que permiten una vida digna”, manifestó la socióloga Sofía Olano, miembro de la Fundación Mucá.
















