En las últimas semanas ha vuelto a la agenda pública el tema de los procesos de restitución de tierras en el departamento del Cesar, específicamente en el área minera del municipio de La Jagua de Ibirico. Esto, por cuenta del muy reciente convenio firmado el 11 de diciembre de 2023, entre la Jurisdicción Especial para la Paz (JEP) y la Unidad de Restitución de Tierras (URT). Debido a este convenio -por cuanto aquella jurisdicción lleva a nivel nacional indagaciones de posibles macrocasos de desalojos y desplazamientos-, mes y medio después, la URT inició a mediados de febrero una serie de visitas catastrales para identificar tanto predios que en el pasado tuvieron solicitudes de restitución en las parcelaciones de El Prado y Mechoacán, -y que ya habían sido archivadas por no encontrar causas para continuar con los procesos- , como predios sobre los que se presentaron nuevas solicitudes. Se conoció que esa es una diligencia de tipo administrativo que a estas alturas no puede decirse que los bienes estén inscritos para adelantar un proceso de restitución pues se está en etapa de análisis de pruebas de antecedentes y de contexto antes de proceder con alguna demanda ante los jueces.
En el caso de Mechoacán este tema no es nuevo. De hecho, se remonta a hace más de 15 años cuando Drummond avanzaba en los trámites de licenciamiento ambiental para iniciar la fase de producción de la concesión minera El Descanso. Justamente por eso, algunas voces del sector se preguntan qué hay detrás del renovado interés en un tema de la primera década de los años 2000, si las autoridades tienen todas las actas y actos administrativos que documentan cómo se desarrollaron las negociaciones en su momento.
EL PILÓN decidió averiguar sobre el caso. Al respecto, Drummond ha desvirtuado ante la jurisdicción de restitución de tierras, según se pudo constatar, los cuestionamientos que ha recibido con relación a la parcelación de Mechoacán, por lo que esas mismas voces se cuestionan si existe una investigación objetiva para cada caso, o si por el contrario existe una idea pre establecida que estaría llevando a tomar decisiones sobre un viejo y finiquitado proceso de adquisición.
















